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Un cuentito para ir a dormir

Había una vez una ciudad en una provincia del sur de la Argentina. Por tercera vez organizaban una Feria del Libro. Había una vez un secretario de cultura que organizaba la feria. Varón dijo la partera. Tenía brillantes ideas, una de las cuales fue llamar a esa feria del libro "Mujer" en homenaje o festejo u otra palabra de ese espectro semántico, al protagonismo de las mujeres durante el último año. Sí, parece un cuento pero es verdad. Qué belleza de gesto, cuánta generosidad. Por fin las mujeres somos consideradas centro de un evento cultural no especialmente hecho por mujeres. Por supuesto abrí el programa inmediatamente, y ahí, justo en ese momento, este cuento se acabó. Las personalidades de la cultura invitadas nada más ni nada menos que de la capital son, en este orden, un escritor varón, un historiador varón, un periodista varón, un filósofo varón, y otro... sí, adivinaste, varón. Todas primeras figuras y tipos a los que de hecho iría a escuchar, pero digamos que me...

Ansiedad, llovizna y frío

Ataque de ansiedad. Angustia. Falta de deseo. La no felicidad programada. No, somos los seres de la felicidad obligatoria. Neurociencias, autoayuda, pastillas, sonrisas, ley de atracción, responsabilidad absoluta en nuestro destino, hiperconexión. Hay pocos espacios para cuestiones que no sean efímeras, rápidas; también se ven como aberrantes los procesos que impliquen desconexión con el aparato productivo. O producís o consumís comunicacional o físicamente. Entonces, en medio de una mañana cualquiera, empieza a arder el estómago, se respira hondo, se levanta la vista, y todos esperan que sigas trabajando. Y vos querés escapar, o llorar, o dormir todo el día. Pero no podés. Tenés que estar bien, no te boicotees, no procrastienes, leé los diez tips de las personas productivas, hacete cargo de tu destino. Y el ardor se convierte en náusea, algo se inflama en la garganta y parece que los ojos pueden llenarse de lágrimas. Contenibles, claro, no estaría bien ponerse a llorar en la ofic...

Heroínas del Cantar de los Nibelungos

Brunilda y Krimilda Las princesas vengadoras Antes de que se cristalizara en la literatura para niñxs la imagen de las princesas buenas, sumisas y hermosas, antes incluso que las novelas de caballería establecieran el ideal de mujer que espera con gracia y silencio las hazañas de un héroe que es dueño del mundo, hubo otras mujeres en la literatura que quedaron sin rescate, conocidas por menos personas y atrapadas en la torre del olvido o del academicismo por no representar con transparencia lo que se espera de una mujer. Pero allí están, listas para gritar desde los márgenes, que la fuerza y la acción no tienen solamente nombres masculinos. Particularmente interesantes son Brunilda y Krimilda, las dos heroínas del Cantar de los Nibelungos, el poema épico medieval germano. Si bien el héroe de este poema es Sigfrido, la novedad que trae con respecto a la poesía épica medieval este texto es la de presentar a una mujer como protagonista de gran parte de la historia, una segunda part...

Principio de refracción

Todo empieza con un tajo en el vidrio lastimero, el rostro se vuelve escarcha, y se desdobla siniestro. Entonces, según el ángulo, uno ve el ojo el labio el brazo salir del cuello. En unos cuantos pedazos se triza tranquilo el cuerpo. En Caleidoscopio, 2014 Della Bruna

Desasida

"No me pregunten quién soy, ni me pidan que siga siendo el mismo." (Foucault) Ahora que no tengo padre tampoco tengo patria ni tierra ni apego. Ahí estaba la raíz, ahora podría ser cualquier cosa desasida del mundo ahoga más que nunca la máscara identitaria. Ni maestra, ni Daniela, ni nadie ahora que no soy hija. Esa que han visto todas la que he sido esa y esas ya se han ido. Todo me sobra indefinidamente. Inédito Daniela Della Bruna

Enumeración

Una garganta, para el antiguo grito. Un espejo para el viejo reflejo esquizofrénico y cambiante. Un par de alas para otro vuelo, cuando escampe. En Caleidoscopio, 2014 Texto Della Bruna