Kamala Suraiya Das 1934 – 2009 India Los reclusos Hubo una época en la que nuestro deseo era como una bandera multicolor de ningún país concreto. Reposábamos en la cama, los ojos vidriosos, fatigados, como juguetes que los niños muertos dejan, y nos preguntábamos el uno al otro. ¿A qué fin, a qué maldito fin? Ésa era la única clase de amor, ese destrozarnos mutuamente, como reclusos desbrozando y destripando terrones al medio día. Éramos tierra bajo el caliente sol. Había fuego en nuestras venas y las frías noches de la montaña no servían para aliviar el ardor. Cuando él y yo nos fundíamos en uno, no éramos ni macho ni hembra. No quedaban palabras, toda palabra era aprisionada en los viejos brazos de la noche. En la oscuridad crecimos, mientras en silencio cantábamos, cada nota surgiendo del mar, del viento, de la tierra y de cada triste noche como un dolor...