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"Trabajás, te cansás, ¿qué ganás?"*

  “Trabajás, te cansás, ¿qué ganás?” Si tenés un trabajo ideal o sos del club de la meritocracia, te ahorro el esfuerzo, dejá esta nota ya. Pero si estás sintiendo desde hace unos días una cierta inquietud, una angustia extraña, y percibís como el tiempo social va augurando el fin de las vacaciones –más allá de que la mayoría trabaja también en verano- seguí por acá, porque somos varixs. Marzo, sinónimo de comienzo de año, como toda organización del tiempo, es una construcción social. Marca el fin del verano en nuestro hemisferio, el inicio del ciclo lectivo y, para muchxs, significa oficialmente volver al trabajo. Es el mes donde comienzan las reuniones, el planteo de metas, el lanzamiento de planes… En este número de Dame una MAG vamos a recorrer algunas novelas de diferentes épocas que nos cuentan cómo es esto de que el sistema productivo te dicte los tiempos vitales. El gran Charles, siempre La tiranía del reloj comenzó en Inglaterra a fines del siglo XVIII, cuando Be...

Estalló el verano*

  El verano es un espacio temporal atravesado por multiplicidad de sentidos sociales que han variado a través de los años. Uno de estos sentidos lo erige como sinónimo de vacaciones. En este número de Dame una MAG vamos a navegar por dos novelas que tienen el tiempo de las vacaciones y el verano como escenario de la acción, pero también como personaje subyacente. El momento que habilita que sucedan cosas que, en el otro tiempo orquestado por el trabajo, no aparecerían. Saltar el charco El tiempo, los vínculos familiares, las lógicas laborales contemporáneas y el carnaval atraviesan Castillos,   la novela de Santiago Craig , editada el año pasado por Entropía. Julián y Elvira, un matrimonio joven con dos hijos, planifican unas vacaciones en Uruguay. Julián vive tejiendo historias en su mente y se ha propuesto no pensar en sus cuentos estas vacaciones, vivir el momento. Pero se le hace muy difícil conectar con su presente, se encuentra perdido en reflexiones y pensamient...

La tensa calma

La tensa calma Por Daniela Della Bruna El libro Nada dentro salvo el vacío de Ana Catania, editado por Añosluz es como ir una tarde al campo, sentarse cerca de un estanque tranquilo, casi inmóvil y empezar a presentir un peligro latente, innombrable. Está formado por seis cuentos que tienen a mujeres como protagonistas, mujeres muy distintas entre sí, con historias más distintas todavía y sin embargo enlazadas a través de señales, sutilezas, elementos que al final del recorrido se perciben como formando parte de un todo. Catania construye una narrativa en la que cada cuento se va armando en distintas dimensiones, las acciones que se concatenan y la percepción de las protagonistas que nos descubren lo que no es evidente, lo que transcurre mientras la vida práctica parece seguir como si nada sucediera. En ese juego entre lo externo y la profunda intimidad, casi siempre secreta, nos quedamos mirando absortxs, expectantes. Y nos vamos sumergiendo en un tono, una cadencia del le...

Planeta afiebrado

Publicado   originalmente en el número 2 de Dame una MAG (Julio 2020)                                                                                                                   Por Daniela Della Bruna Un novedoso concepto surca el horizonte de los discursos sociales hegemónicos: la “nueva normalidad”, y confieso que me siento un poco dentro de I984 y su neo-lengua . Podríamos decir que quien impone un lenguaje domina gran parte de los procesos de significación y es por eso que esta idea en crecimiento implica muchas cuestiones. Se da por sentado que existe una “vieja normalidad” y que aceptaremos una “nueva”. Pero la construcción de sentidos sociales es un campo de disputa. En este segund...

Espejitos de colores

por Daniela Della Bruna Todos los días después de la escuela iba a la casa de Rita. Ella tenía la casita de muñecas y la mamá nos hacía la merienda en tazas de vidrio y ponía galletitas de verdad. Sobre la chimenea tenía una cajita de piedras brillantes que me encantaba. Nunca había visto algo así. Rita tenía los juguetes que salían en la tele, y cosas de la oficina de su papá que usábamos para jugar al supermercado. Cosas de verdad eh, no eran juguetes. Durante meses, sin embargo, mi único pensamiento fue la cajita violeta de piedras brillantes que adornaba la chimenea. El año escolar estaba a punto de terminar. Íbamos a pasar a tercer grado y por fin leer el Tic Tac 3. Yo quería saber qué iba a pasar con Paco y la pandilla ahora que habíamos terminado por fin todo el bendito abecedario. Cuando llegamos al capítulo “Paco y su xilofón”, y ni una letra antes, me empecé a dar cuenta de que los dos últimos años las historias tenían que ver con una letra, cuestión que revisé a fondo, con u...

Literatura y confinamiento

Nota publicada en el Número I de Dame una MAG Libros para el otoño/invierno distópico que atravesamos Por Daniela Della Bruna “ Cuando Gregorio Samsa se despertó una noche de un sueño intranquilo, se encontró en su cama convertido en un monstruoso insecto...” El comienzo de La metamorfosis, de Franz Kafka es la metáfora perfecta para empezar a esbozar algunas de las sensaciones que nos genera estar en un mundo que parece haber cambiado de un día para otro. Los temas que nos desvelan- la libertad, la posibilidad de elección, el condicionamiento social, quiénes somos, individuo, sujeto, sociedad- están, una y otra vez, en todas las formas del discurso, y en la literatura despliegan una potencia propia. Parafraseando al genio, cuando el mundo despertó una noche de un sueño intranquilo, se encontró en su casa convertido en “aislado”, y entonces, ¿cuántas veces este sueño pesadillesco se recreó en la literatura? Un ejemplo lejano en el tiempo es El Decamerón . Entre I35I y I353...

Clarice, Lalo, una feria del libro y un amor

“Años después, frente al pabellón de fusilamiento…” Ah, no no, disculpen, eso ya fue escrito. Comienzo de nuevo. Años después, frente a la pandemia de covid 19, recordaría esa tarde de abril en la que conocí a Clarice y Eduardo. Era 2014 y yo transitaba mis tempranos treintis. Estaba en Buenos Aires y pasé por la feria del libro, no muy ilusionada porque esos eventos tan multitudinarios suelen quitarme un poco las ganas de todo. No suelo sentirme bien ante la sensación de lo inabarcable. Yo conocía a Clarice Lispector pero no tenía ninguno de sus libros, solo un par de cuentos fotocopiados y un PDF de La pasión según GH, estaba en la búsqueda del libro en papel. Pasé por el stand de la Editorial Corregidor y vi una mesa con muchos títulos de Clarice. Estaba mirando, leyendo contratapas, mirando a la mesa de al lado a ver qué otros libros tenían, cuando se me acercó el vendedor. Me preguntó qué estaba buscando y le pedí La pasión. No lo tenían. “Pero tengo este, que te ...